Pluma ganadera

Una gran aventura

Por: Julián Hamdan – Ganadería J.H.

El gran amor que siento por el toro de lidia surge prácticamente desde mi muy temprana infancia, debido a que por ambos lados de mi ascendencia familiar existen importantes antecedentes taurinos. Por el lado paterno, mi tío Chafik Hamdan , hermano de mi padre, y quien fuera a mi juicio uno de los mejores y más grandes ganaderos que ha dado este país. Y por el lado materno, mi abuelo José Manuel Cerda, el cual era taurino de “hueso colorado” y aficionado práctico en su momento.

De esta manera, desde que ellos me llevaban de muy pequeño a los toros me enamoré de ese bello, imponente, hermoso y majestuoso animal, el cual, hasta el día de hoy, continúa provocando en mí toda admiración, respeto y devoción.

Llegado el año 2005, siendo yo aún muy joven, se cuadraron las circunstancias en el rompecabezas de la vida, para que pudiera cristalizar mi gran sueño ganadero. Desde luego que en un inicio, como cualquier gran reto, me provocó incertidumbre, nervio y hasta miedo el asumir esa responsabilidad, pero sin duda que eran mucho más grandes mis anhelos e ilusiones para poder hacer realidad ese gran proyecto que supone el construir una ganadería de toros de lidia.

Empecé con 100 vacas de vientre y 3 sementales con sangre pura de San Martín, misma sangre que conservo en la actualidad en las ya 180 vacas de vientre y 5 sementales con los que cuenta la ganadería, hoy en día a casi 15 años de distancia de su fundación.

Ser ganadero de reses bravas implica una gran responsabilidad y sobre todo un fuerte compromiso con uno mismo, el de ser fiel a criar el toro que uno como aficionado -antes que como ganadero- admira y aplaude en una plaza. Es un trabajo sumamente complejo el pretender buscar un determinado comportamiento y hechuras en un ser vivo, simplemente utilizando la selección y la genética como herramienta.

No obstante, al mismo tiempo es una labor muy bonita y satisfactoria, y debo confesar que mis toros me han regalado grandes satisfacciones, muchas más de las que soñé en un inicio. Por tal motivo, siempre estaré eternamente agradecido con ellos, lo mismo que con mi familia y con la vida, por permitirme vivir esta gran aventura.