Tauromaquia Mexicana

Declaración La Ceiba

Por: Redacción – T.M.

La Península de Yucatán suma cada año más de 2,160 festejos taurinos en 360 poblaciones  de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, con una considerable derrama económica y  creación de empleos, siendo la tauromaquia el eje insustituible de las fiestas patronales de  esta región, coincidieron aficionados, empresarios, ganaderos, promotores y  representantes de las comunidades mayas de los tres estados, al plasmar la Declaración de la Ceiba, la cual fue leída en lengua maya por Roberto Dzul, de los Palqueros de Hecelchakán, y en español.

Se trata de un documento en el que los diversos actores que hacen posible la defensa y la promoción de la Fiesta Brava fijaron su postura acerca de los recientes acontecimientos en Quintana Roo, en donde el Congreso local adoptó la Ley de Bienestar Animal, y ante los movimientos que intentan afectar esta actividad centenaria en otras entidades.

La Declaración de la Ceiba destaca que la Tauromaquia es una tradición ancestral que llegó a México desde los albores de la colonización de la mano de la religión, la lengua castellana, la numeración arábiga, la gastronomía europea y las nuevas notas musicales que, asimiladas al legado ancestral de los pueblos originarios, dieron forma y fondo al mestizaje cultural que hoy nos enorgullece.

Los firmantes revelan que esta actividad es inherente a la cultura popular en la Península de Yucatán, en tanto que por cultura popular se entiende al conjunto de bienes tradicionales, patrimoniales y espirituales transmitidos de generación en generación.

Asimismo, se afirma que la tradición taurina peninsular es un patrimonio cultural inmaterial por derecho propio, en la medida de entender que los legados culturales se reivindican fiesta tras fiesta por la propia comunidad, por lo que la autoridad e instituciones no lo conceden ni lo obsequian, sino tienen el deber de reconocerlo y procurar su conservación.

La Declaración de la Ceiba recuerda que México forma parte de una serie de instrumentos internacionales en los que se consagran los derechos de las comunidades indígenas a determinar y proteger su sistema cultural. En dichos convenios, se advierte, queda plasmada la obligación de los Estados de reconocer y respetar la identidad cultural y tomarla en cuenta antes de emprender medidas o proyectos que los puedan afectar.

En la firma de este documento se insistió que el toro bravo es criado exclusivamente para la tauromaquia (sin variantes que encubran cualquier espectáculo de naturaleza distinta al toreo tradicional) y cualquier propósito de prohibición significa una condena a su extinción.

La ceremonia de adopción de la Declaración de la Ceiba estuvo encabezada por los presidentes de los Capítulos TMX de Campeche, Marco Antonio Yam; Yucatán, Antonio Rivera, y Quintana Roo, Jaime Valenzuela. Participaron el anfitrión del evento, el ganadero Fernando Páramo; el ganadero y representante del Consejo Ejecutivo de TMX, Manuel Sescosse; el matador de toros y empresario taurino Jorge Ávila; el ganadero de San Salvador, Luis Conde, y el sacerdote Raymundo Pérez.

Acudieron al acto los matadores Jorge de Jesús “El Glison”, Adrián Flores, Amado Luna y Víctor Manuel Díaz “Chavalillo”, además de Renán Ceballos, integrante del Capítulo TMX-Yucatán, Mónica Bay, integrante del Capitulo TMX-Quintana Roo; novilleros locales y así como alumnas y alumnos de las principales escuelas taurinas de la península.

Con la firma de la Declaración de la Ceiba, Tauromaquia Mexicana reitera su compromiso con la Fiesta Brava y se reafirma como un movimiento taurino nacional en el que participan representantes de todos los ámbitos de esta actividad con el objetivo de promover los valores de esta tradición y defenderla ante los sectores prohibicionistas de la sociedad.