Columna invitada

Oreja entre desaciertos de autoridad

Por: Marysol Fragoso – Especial

Una serie de desaciertos cometidos entre las autoridades de la Plaza México, tanto del juez de plaza desde el palco en las alturas, cuanto de sus representantes y de los monosabios en el callejón, cambiaron totalmente el rumbo de la Corrida Guadalupana, misma que si bien no había transcurrido de manera boyante, ya que el encierro de Begoña en su regreso al máximo coso nacional tras 23 años de ausencia, había brindado poco juego, pues los toros resultaron deslucidos (a excepción del primero y del cuarto); originaron que perdiera todo el rumbo.

De ese modo, la ilusión con que había iniciado el festejo terminó desbarrancada y la labor de Sergio Flores, quien cortó la única oreja de la sesión, fue pasada por alto, a pesar de lo importante que fue su participación. Por su parte, Andrés Roca Rey no pudo ratificar su triunfo del año pasado en esta misma fecha y Luis David con poca fortuna en el sorteo, se perdió en el último, entre los reclamos de la gente que hizo una magnifica entrada, pero que, por desgracia, se marchó a casa con mal sabor de boca.

Luego de la salida al ruedo del sexto que volvió la cara ante los picadores un par de ocasiones, el presidente indicó que se le colocaran banderillas negras. Luego del primer par, al subalterno en cuestión le pasaron otros palos vestidos de blanco, para luego, entregarle dos palitroques más, de color oscuro, lo cual molestó al público; posteriormente, fuera de cacho, el juez en cuestión, ordenó que se devolviera el astado a los corrales y saliera otro en su lugar, lo cual enardeció a la gente que montó una bronca. La corrida concluyó a la baja.

Previo a que el juez trastocara el devenir del este festejo, Sergio Flores se mostró con total conocimiento de causa para enfrentar a su lote, el cual estuvo compuesto por el abreplaza, un toro con edad y trapío, como fue la totalidad del encierro, mismo que de salida embistió con aspereza, por lo que el tlaxcalteca consiguió domeñarlo con su poderosa muleta; como por el cuarto, que tuvo una bravura seca y vendió cara cada embestida, al que el diestro cuajó, luego que comenzó con doblones, para después estructurar una faena con técnica, con oficio, que resultó variada.

Despachó de pinchazo y estocada para recibir un merecido apéndice que, sin embargo, le fue protestado por un sector del público. Por ello, optó por guardarlo para recorrer el anillo entre cerradas ovaciones. Flores ha vuelto a dar la cara como el que más en este coso.

Roca Rey continúa con una historia de altibajos ante este público, toda vez que su valor y ambición a toda prueba, así como su temperamento, lo llevan a torear con poco reposo y temple, que son dos de los atributos que más se aprecia y se reconocen en este sitio. Al segundo lo toreó con largueza, luego que consiguió que metiera la cara abajo, pero la labor se fue a menos. Terminó de estocada trasera. Ante el quinto, que no contó con transmisión, lo intentó, pero al darse cuenta que no iba a obtener dividendos, abrevió.

Ante el tercero, que tuvo poco fondo, Luis David se mostró voluntarioso. Tras la bronca con el sexto y la salida al ruedo del sexto bis, llamó la atención con una serie de zapopinas, pero había poco que hacerle. En general estuvo digno ante el ambiente enrarecido. Fue una pena que no le haya podido apreciar tras la valiosa campaña europea que realizó este año.