Archivo histórico

Datos de corridas virreinales

Por: Jorge Nacif Mina – Foto: Archivo

El Virreinato de la Nueva España inició como tal a la llegada de don Antonio de Mendoza, primer Virrey, así que su llegada se celebró por tres días continuos, disponiéndose “de cien toros” los que fueron encerrados en toriles diferentes; la mayoría de esos bureles procedían de las dehesas de Peredo y de Salcedo,1 iniciando así con un Virreinato que culminaría el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.

Para el año de 1538, cuando Francia y España firmaron “la Paz de Aguas Muertas,”2 en la Capital de la Nueva España los gobernantes, llenos de júbilo, organizaron las celebraciones que para el caso se recomendaban, encabezadas por el propio Antonio de Mendoza, y como señala Guarner, no podían faltar los juegos de cañas y el “alanceo de toros”; sobre el asunto, Nicolás Rangel, citando a un cronista de época -que por cierto no dice su nombre en la cita. dijo que: “ … para fin y remate de los festejos de aquel día, se soltaron toros bravos para lidiarlos allí mismo, fungiendo de toreadores los vencedores y los vencidos que habían figurado con tanto éxito en la plaza de Rodas, y nadie se cansaba de esas fiestas, tanto que al tercer día hubo nuevas corridas de toros …”

Años más tarde, cuando el gobierno de Antonio de Mendoza, en el año de 1541, logra el triunfo sometiendo a los sublevados de Mochitiltic, en el Ayuntamiento de México, los capitulares, determinaron celebrar la victoria con una corrida con “una docena de toros”. Desde momento quedó instaurada como fiesta religiosa, “el Día de Santiago”, registrándose en actas de cabildo que en esa fiesta, año con año, se corrieran doce toros.

El escritor taurino Enrique Guarner afirmó que los protagonistas de las corridas de esos años, no eran “lidiadores profesionales, sino auténticos deportistas que deseaban poner en relieve sus habilidades, la mayoría mostraba valor, entre ellos muchos indígenas que se aficionaron, muy pronto, al juego de sortear reses bravas, convirtiéndose en peones de los caballeros”.

 

1 Tanto Nicolás Rangel como Enrique Guarner, manejan el mismo dato.

2 Después de la Tregua de Niza, el tratado de Aguas Muertas es firmado en junio de 1538, entre Carlos V de España y Francisco I de Francia, con la intención de frenar los enfrentamientos por la Corona del Sacro Imperio Romano Germánico.