Archivo histórico

El virrey torero

Por: Jorge Nacif Mina – Foto: Archivo

Trato especial merece, en materia taurina, don Luis de Velasco, ya que desde su llegada en 1550 como Virrey de la Nueva España dio impulso importante a la fiesta taurina; apoyándonos un poco en el cronista español don Juan Suárez de Peralta, analizado por José de Jesús Núñez y Domínguez en su obra Historia y Tauromaquia Mexicanas, publicada por editorial Botas en el año de 1944, podemos observar que el Virrey don Luis de Velasco poseía “la mejor caballería de caballos que ha tenido príncipe alguno […] y durante su virreinato constantemente favoreció la cría de ganado de raza equina, dándole un vigoroso impulso”.

Al ser un magnífico jinete, el Virrey, gustaba de “alancear toros bravos,” “… y que pasaba por ser uno de los más nobles caballeros del séquito del emperador Carlos V, y es sabido que estos acostumbraban ejercitarse en las corridas de toros tal y como se usaba en los no muy lejanos tiempos de la dominación mora en España.”

Es más, “…don Luis de Velasco, se encaminaba todos sábados al bosque de Chapultepec, pues ahí tenia siempre media docena de toros bravos, que los corrían en un toril […] en esas corridas, don Luis, “alanceaba los toros” como se acostumbraba a mediados del siglo VI”

En ese momento no se desperdiciaba ocasión para ordenar se organizara una corrida de toros; así sucedió en el mes de mayo de 1555, cuando por orden del Virrey se corrieron toros para celebrar que en el Virreinato del Perú había sido derrotado el sublevado Francisco Hernández Girón; para esa corrida de toros el virrey informó que “… él daría los toros y tomaría una cuadrilla, la que sería vestida por su cuenta.” Esa ocasión pudo haber sido la primera vez que un Virrey de la Nueva España pisaba la arena de un coso taurino.

Curioso es lo que nos cuenta Juan Suárez de Peralta en sus Noticias Históricas de la Nueva España 1 respecto a los toros que se lidiaron en mayo de aquel significativo 1555: “Toros no se encerraban menos de setenta u ochenta, que traían de los chichimecas, escogidos, bravísimos que lo son a causa de que debe de haber toro que tiene veinte años y no ha visto hombre, que sin cimarrones, pues costaban mucho estos toros y tenían cuidado de los volver a sus querencias de donde los traían, si no eran muertos aquel día u otro…”2

 

1 Noticias Históricas de la Nueva España, publicadas tres siglos más tarde, en 1878, constituyen una interesante narración sobre la conspiración del segundo marqués del Valle, hijo de Hernán Cortés

2 Juan Suárez de peralta en Historia del Toreo en México de Nicolás Rangel. Páginas 14 y 15.