Evocación

El Torero de México

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: Archivo

El siempre bien recordado Torero de México, Alberto Balderas, dejó de existir físicamente hace 79 años, pues murió en las astas de un toro llamado “Cobijero”, de la ganadería de Piedras Negras, en el Toreo de la Condesa, efeméride que ha marcado una infaltable referencia en la historia del torero mexicano.

Aquella tarde del domingo 29 de diciembre de 1940, Balderas vestía un terno de plata, en canario, color considerado de mal fario en el ambiente de los toros. Hizo el paseíllo a lado deCarnicerito de México y Andrés Blando, a quien esa tarde concedió la alternativa delante del primer toro de la corrida.

Una oreja le cortó Balderas al segundo de la tarde, un ejemplar de nombre “Rayado” que le propinó una fea voltereta. La tragedia vendría en el tercero, “Cobijero”, un ejemplar que desde salida hacía extraños, como si tuviera algún problema en la vista.

Cuando José González “Carnicerito de México” brindaba el toro, éste le mira, y entonces Balderas lo toca con el capote y “Cobijero” lo embiste a él. Los momentos fueron dramáticos y el pitón del toro le partió el hígado, además de la arteria hepática. El momento exacto de la cornada fue cuando el cuerpo del torero resbala hacia la cabeza del burel; ahí le tiró el seco derrote

La cornada era evidentemente mortal y Alberto falleció a las 17:43 horas, en la propia enfermería del coso, donde los doctores Javier Ibarra y José Rojo de la Vega nada pudieron hacer. Y es que, en realidad, Balderas llegó prácticamente muerto a manos de los médicos.

Para los datos estadísticos, el toro “Cobijero” estaba herrado a fuego con el número 53 y pesó 516 kilos, negro de pinta. Esta corrida, a la sazón, era la quinta la temporada 1940-1941.

La consternación entre la afición no se hizo esperar, pues Alberto Balderas era un personaje mucho muy querido y que se encontraba en plenitud. Torero honrado y valiente, fue sepultado en el Panteón Moderno, no sin antes ser velado en la calle de Copenhague ante ríos de gente que le daba el último adiós, en medio de una gran consternación.

Balderas tenía apenas 30 años de edad, pues nació el 8 de abril de 1910, en la Ciudad de México. Su padre, que era director de orquesta, se oponía a que Alberto fuera torero. Debutó en público el 10 de enero de 1926, y debido a sus cualidades fue alcanzando cada vez mayor proyección.

Tras una brillante campaña en España, en la que incluso cortó un rabo en Sevilla, se doctoró en la plaza de Morón de la Frontera, de manos de Manolo Bienvenida y delante de toro “Hocidudo”, de Guadalest, el 19 de septiembre de 1930. Confirmó en Madrid el 13 de mayo de 1931, llevando como padrino a Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma”,delante de un toro de Villamarta.

Fue Balderas un torero de mucho pundonor y raza. Quizá su tarde más importante fue en mano a mano con el maestro Fermín Espinosa “Armillita”, el 22 de enero de 1939, en el Toreo, cuando le cortó orejas y rabo a los tres toros que le correspondieron, precisamente de Piedras Negras.