El torero de la semana

Rafael Ortega

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: Archivo

Uno de los toreros más variados y consistentes de los últimos tiempos es Rafael Ortega Blancas, que con base en profesionalismo consiguió hacerse de un nombre importante dentro del planeta de los toros y colocarse en figura del toreo para, junto a Zotoluco, tirar “del carro” de la Fiesta Mexicana desde finales de los noventas y hasta principios de la década anterior.

El torero nacido en Apizaco, Tlaxcala vio la luz por vez primera el 10 de marzo de 1970. Miembro de una familia con fuerte raigambre taurina, debutó como novillero en su ciudad natal, en el año de 1986.

Se presentó en el escenario de la Plaza México el 4 de octubre de 1987, como parte de un cartel en el que estuvieron presentes José Luis Herros y Edgar Bejarano, para matar una novillada de Piedras Negras. Desde aquel entonces mostraba buena técnica y facilidad para cubrir el segundo tercio de la lidia.

El 23 de diciembre de 1990, Rafael Ortega recibió la alternativa para convertirse así en matador de toros, bajo el marco de la plaza “El Relicario”, de la ciudad de Puebla, que registró un lleno en el tendido.

El encargado de presidir la ceremonia y ceder los trastos al toricantano fue Manolo Arruza, mientras que por testigo de la ceremonia fungió el siempre bien recordado David Silveti. El toro del doctorado llevó por nombre “Brillantito”, de la ganadería de Reyes Huerta.

Una vez convertido en matador, regresó a la Plaza México para ratificar el doctorado. Este hecho tuvo verificativo la tarde del 23 de septiembre de 1993, delante del toro “Azuceno”, de Mariano Ramírez, teniendo como padrino a Alberto Galindo “El Geno” y a José Luis Herros de testigo.

Precisamente la Plaza México fue escenario de triunfos significativos en la carrera de Rafael Ortega, que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los toreros más importantes del escalafón y rivalizó en muchas tardes a lo largo y ancho de la República con Eulalio López “Zotoluco”, tanto a finales de los años noventa como ya entrado el nuevo siglo.

Dos rabos cortó Rafael Ortega en la Plaza México. El primero justamente en un mano a mano con Zotoluco, a un toro de Fernando de la Mora el 21 de noviembre de 2004. El segundo fue en su despedida de esta plaza, a uno de Los Cués el 15 de diciembre de 2013, cortesía a una trayectoria.

Es Rafael uno de los toreros mexicanos que ha ratificado el doctorado en Las Ventas de Madrid. La efeméride tuvo lugar el 24 de junio de 2001, de manos del venezolano Leonardo Benítez y en presencia del ibérico Ruiz Manuel, con el toro “Escandaloso”, de Los Derramaderos.

En la actualidad todavía torea de vez en cuando en festivales. En 2013 planteó su temporada de despedida para iniciar su carrera política. El 15 de diciembre de aquel año dijo adiós en la Plaza México y cosechó los máximos trofeos, galardón que por segunda ocasión en su carrera obtuvo en Insurgentes.

Rafael Ortega toreó más de 900 corridas, dentro de una trayectoria en la que vivió un poco de todo, sabores y sinsabores de lo que representa ser un matador de toros.

 

Galería fotográfica

Imágenes: Jorge Raúl Nacif

nes: Jorge Raúl Nacif