Tauromaquia Mexicana

Niñas y niños en los toros (IV)

Por: Redacción – Foto: Archivo

Derechos fundamentales

El marco normativo nacional e internacional que protege los derechos fundamentales de las niñas, niños y adolescentes se ha ampliado y fortalecido sustancialmente en los últimos años. A nivel nacional, la reforma al artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) en materia de derechos humanos y sus garantías, y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes han dado lugar a un enfoque holístico que protege y defiende el respeto de la dignidad, la vida, la supervivencia, el bienestar, la salud, el desarrollo, la participación y la no discriminación de los menores de edad como personas titulares de derechos; en este enfoque holístico deben contribuir todos los sistemas sociales de los que los niños forman parte: la familia, la escuela, la comunidad, las instituciones y los sistemas culturales y religiosos.

Existe acuerdo en la doctrina y jurisprudencia mexicana, respecto a que ningún derecho fundamental es absoluto. Para permitir el ejercicio de todos los derechos, es posible limitarlos; sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha establecido que cualquier limitación o restricción debe hacerse por las autoridades en una forma racional y legítima, derivado de exigencias sociales de carácter urgente e inaplazable, o para reprimir actividades contrarias a la moral o a las buenas costumbres.

Para el caso específico de una eventual prohibición de la participación de niñas, niños y adolescentes en fiestas taurinas, corridas de toros o escuelas taurinas, las autoridades y/o legisladores tendrían que encontrar una justificación racional y legítima para la limitación del resto de los derechos fundamentales que se verían afectados con esas medidas restrictivas.

La SCJN también ha incorporado en su jurisprudencia el principio de proporcionalidad, el cual debe considerarse para evitar la colisión entre derechos fundamentales o entre éstos y otros bienes constitucionalmente tutelados, examinando los siguientes aspectos:

• La idoneidad o adecuación en la restricción de un derecho debe tener un fin constitucionalmente legítimo y ser adecuada para lograr ese fin.

• La necesidad que obliga a que la intervención sea la menos restrictiva para conseguir el fin constitucionalmente protegido.

• La proporcionalidad en sentido estricto, que demuestre la existencia de un equilibrio entre los beneficios de la medida restrictiva y los daños que se ocasionan al ejercicio de un derecho. La prohibición del acceso de niñas, niños y adolescentes como espectadores a la fiesta taurina o a escuelas taurinas, no cumple con fines constitucionalmente legítimos ni cumple con el principio de necesidad. Dicha prohibición causaría perjuicios y restricciones a otros derechos protegidos por la CPEUM, como el
derecho de acceso a la cultura y la educación, el libre desarrollo de la personalidad y la libertad de expresión.