Columna invitada

Cuestión de justicia

Por: Juan Antonio Hernández

En los últimos años, tras la incursión de empresarios taurinos mexicanos en las ferias de España, se han desatado una serie de críticas en los medios informativos de aquel país, que cuestionan las buenas intenciones, en especial, la incursión empresarial de don Alberto Bailleres González, a quien le han tundido injusta y desinformadamente.

Aquellos que lapidan al exitoso hombre de negocios mexicano por haberse atrevido a expandir su empresa taurina a territorio español, desconocen toda su trayectoria dentro de este “mundillo”, al que se ha entregado en cuerpo y alma con la mejor intención desde hace más de 60 años.

Será, por tanto, preciso repasar de forma muy breve el legado de “don Alberto” a la fiesta de toros, para que todos los juicios, de hoy en adelante, sean de valor. Aquí algunos datos de su brillante trayectoria.

En la década de los sesenta, cuando la familia Bailleres era propietaria de una de las compañías cerveceras más importantes del continente, la Moctezuma, se convirtieron en los patrocinadores más fuertes de la fiesta de toros, construyendo y remodelando, a través de su marca “Superior”, una veintena de plazas de toros en territorio nacional, así como patrocinando las transmisiones de radio y televisión, más toda la publicidad de los festejos taurinos, tanto en medios electrónicos como impresos.

Al mismo tiempo creó la empresa Diversiones y Espectáculos Taurinos de México (hoy ETMSA) la que a través de la misma marca patrocinadora, financió todas las ferias del país, chicas y grandes, incluyendo la Plaza México.

Aunque la afición y apoyo a los toros de don Alberto Bailleres no terminó ahí, ya que cuando estaba amenazada a desaparecer la entonces ganadería más importante de México, San Miguel de Mimiahuápam, tras las invasiones ejidales, consecuencia de la reforma agraria de 1974, el propio señor Bailleres entró al rescate y adquirió la divisa a la familia Barroso, para trasladar el ganado del campo bravo de Tlaxcala al estado de Guanajuato. Adquisición que pudo mantener con vida al hierro azteca que había lidiado, gloriosamente, seis toros en la plaza de toros de Las Ventas durante la Feria de San Isidro del 71 y era el hierro más solicitado por las grandes figuras de la época.

Posteriormente, el oficio ganadero del exitoso empresario mexicano, lo hizo ampliar su espectro, fundando hierros propios y rescatando otros. Por lo que está cumpliendo 5 décadas dedicado a la crianza del toro de lidia, lo que lo convierten en uno de los ganaderos de bravo más experimentados de la actualidad.

Paralelamente, su gran amistad con el multifacético genio Pepe Alameda, lo llevó a ser un apoyo fundamental para que la obra del “mejor cronista taurino de todos los tiempos” pudiera brillar al máximo.

He aquí un pequeñísimo mosaico de la magna trayectoria de don Alberto Bailleres en el mundo de los toros, de quien sin su apoyo, la fiesta taurina en México estaría en proceso de extinción tal como tristemente sucede actualmente en Sudamérica.

Baste este ejemplo para dejar claro, de una vez por todas, que la incursión de los profesionales del toreo mexicano en España es para sumar y no para desplazar. Sería muy importante que los críticos taurinos del otro lado del Atlántico se empaparan un poco más de la riqueza taurina que guarda nuestro país, la que vive una realidad muy distante a la que su visión obtusa les brinda.