Evocación

El centenario de Arruza

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: Archivo

Hoy es una fecha histórica dentro del planeta de los toros, pues el 17 de febrero de  1920 vio la luz por vez primera uno de los toreros más importantes del siglo XX, Carlos Arruza, centenario que el entorno taurino no debe dejar pasar de largo.

Hace 100 años nació el llamado Ciclón Mexicano, en la Ciudad de México, en el seno de una familia modesta de inmigrantes españoles. Desde muy chico, el gusto por la Fiesta fue desarrollándose como una vocación y el 18 de noviembre de 1934 vistió por vez primera el traje de luces.

Loa anterior tuvo lugar en la placita “Vistalegre”, de esta capital, cuando solamente contaba con 14 años de edad. Realizó el paseíllo a lado de su hermano Manolo y Alfonso Ramírez “Calesero”, en la lidia de novillos de la ganadería de Atlanga.

Un año y medio después de su debut formal, el 5 de abril de 1936, se presentó como novillero en El Toreo de la Condesa, de esta capital, a lado nuevamente de Manolo Arruza, completando la tercia Andrés Blando y ante un encierro de la vacada de Peñuelas.

El doctorado lo recibió en 1940, el 1 de diciembre, en el propio Toreo. Fermín Espinosa “Armillita” le cedió al toro “Oncito”, de Piedras Negras, en presencia de Paco Gorráez.

Confirmó en Las Ventas de Madrid la tarde del 18 de julio de 1944, día en el que se restablecieron las relaciones taurinas entre España y México, luego del llamado “Boicot del miedo”. Antonio Bienvenida fue su padrino y el testigo Morenito de Talavera, con toros de Vicente Muriel.

El toro de la confirmación llevó por nombre “Figurón”. Carlos saldó su actuación con el corte de dos orejas, éstas cosechadas ante el segundo de su lote, de tal suerte que salió en volandas y comenzó su exitosa trayectoria del otro lado del Atlántico.

Carlos Arruza fue una gran figura del toreo, rivalizando con los principales exponentes de la época. Fue particularmente especial la rivalidad que sostuvo con Manuel Rodríguez “Manolete”.

Tras su retiro definitivo como torero de a pie, que tuvo lugar en 1953, Carlos se hizo ganadero de Pastejé y, tiempo después, regresó a los ruedos pero como rejoneador. Ya de caballista, Arruza tuvo también mucho éxito y no solamente toreó en México, sino también algunas tardes en España.

Su trágica muerte, en un accidente automovilístico en la carretera Toluca-México, aconteció el 20 de mayo de 1966. Arruza contaba solamente con 46 años de edad.