Pluma ganadera

El campo bravo

Por: Julio Uribe Barroso – Torreón de Cañas

A petición de mi amigo Jorge Raúl Nacif, quien me pide que escriba sobre algún tema sobre la Fiesta Brava y, ya que ahora me encuentro en la ganadería, me enfocare en su sanidad.

Soy un convencido que un factor determinante e importantísimo del desempeño del toro en la plaza es su vida en el campo, esa vida que comienza desde el momento en que el ganadero decide sus empadres, cuando se asignan un número de vacas muy bien escogidas para ser cubiertas con un semental.

Esa vida del toro bravo que empieza en la gestación de su madre y termina, de una hembra en el tentadero y de un macho en la plaza de toros, es determinante para el comportamiento de estos apasionantes animales.

Esto empieza con las condiciones físicas de la vaca o madre de este posible toro, esa vaca desde que nació debió haber crecido en condiciones óptimas de alimentación y nutrición, para que haya tenido un desarrollo óptimo, que primero el día de su tienta este fuerte y pueda cumplir con ese requerimiento del ganadero que es fuerza y durabilidad, entre muchos otros más.

Esa vaca aprobada en la tienta deberá parir un becerro fuerte y de buen tamaño para que desde recién nacido pueda resistir los embates de la naturaleza como son las fuertes heladas, lluvia, granizo, etc., y sobre todo la amenaza constante de los depredadores como el gato montés, lobo, coyote y ahora perros que se hacen salvajes, y claro si nace sanos y fuertes seguro lo lograran.

Durante el tiempo que ese choto vive con su madre se le deberá ayudar en trampas con un alimento rico en proteínas y minerales que pueda suplir las deficiencias de la leche y del potrero donde se desarrolla, para que cuando venga la hora del destete y el herradero, sea un becerro fuerte y listo para seguir su vida en el potrero nuevo que se le asigne, junto con todos los de sus camada.

Ahora que ese becerro se vuelve un eral, los ganaderos debemos de empezar a cuidarlo mucho, que tenga siempre abundante pasto, haciendo rotación en sus potreros, sales minerales, que se le dé el menor manejo posible, que viva en total tranquilidad, sin estrés y sin movimientos innecesarios.

Después permanecerá 2 años más hasta cumplir los 3 años donde será movido a los corrales de saca y en donde se le alimentará ya de manera intensa para ser preparado para lo que es su razón de ser, que es su lidia en la plaza de tientas si se piensa en que pueda ser un buen semental, o en una plaza de toros.

En ese corral de saca tendrá mas contacto con el ser humano, ya que como en el caso de Torreón de Cañas, como en muchas ganaderías, se les corre en una pista especial para ellos 3 veces a la semana, para que se vuelva un atleta de alto rendimiento y durante ese tiempo que puede durar hasta un año, se debe de tener mucho cuidado con ese manejo para que no pueda afectar en su lidia.

Gracias estimado Raúl por ayudarme a sentarme un instante y escribir sobre algo que me encanta y me apasiona que es la vida en el campo bravo.