El torero de la semana

Jerónimo

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: JRN

Lidiador que anda en la cuerda del sentimiento y con un toreo de capa con mucho sabor, pertenece Jerónimo a una generación de toreros que muestran madurez y y regusto, dignos de ser considerados como primeros espadas en carteles de importancia, a más de 20 años de su doctorado

En ocasiones, sus faenas quedan simplemente en retazos de arte. Es tal el cúmulo de emociones que surgen en su corazón cuando se acomoda con un toro, que no es fácil que logre redondear del todo sus trasteos, llegando incluso a derramar alguna lágrima en medio de sus actuaciones.

Abrevó Jerónimo de aquella tauromaquia tan mexicana que se manifiesta principalmente en la largueza de los muletazos, series con dimensión al acompañar sabroso con todo el cuerpo y la variedad en las suertes, tanto de capote como con la tela roja. Cierto es que tiene oficio para ldiar a toros complicados, pero en realidad no es su estilo.

Su tauromaquia incluye un fuerte desgaste espiritual, pues se vacía al sentirse a gusto. Por supuesto que es de esos toreros que requiere de un fuerte proceso de introspección, por lo que no es un espada de 50 actuaciones al año. Poco, pero bueno, de un hombre inteligente y muy sensible, que tomó el camino por esa línea.

Jerónimo Ramírez de Arellano Muñoz, sobrino nieto del gran Jorge Aguilar “El Ranchero”, recibió la alternativa en 1999, teniendo como escenario la plaza “El Relicario” de Puebla. Llevó como padrino a Enrique Ponce y el testigo fue el tlaxcalteca Rafael Ortega.

Al momento de la alternativa, Jerónimo contaba con 21 años de edad, pues nació en noviembre de 1977. Su carrera como novillero fue exitosa e incluso tuvo la oportunidad de actuar en Europa, donde debutó en 1998 llegando a torear dos novilladas en Francia y seis en España.

Su presentación como novillero tuvo lugar el 6 de agosto de 1995 en Santa Ana Chiautempan. Desde sus inicios ya dejaba ver esas formas tan mexicanas de interpretar el toreo y causó gratas impresiones el día de su debut en La México, con fecha el 13 de julio de 1997, a lado de César Castañeda y El Juli, ante astados de De Santiago. Semanas después, desorejó a un ejemplar de Huichapan en este mismo escenario.

Luego de la alternativa, ratificó el doctorado en La México el 12 de diciembre de 1999, llevando como padrino al ibérico Miguel Báez “Litri” y, como testigo, a Enrique Ponce, con toros de la ganadería de Xajay. El ejemplar de la ceremonia llevó por nombre “Marco Polo”.

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Imágenes: Jorge Raúl Nacif