Tauromaquia Mexicana

Dimensionamiento tauromaquia (III)

Por Redacción – Foto: Archivo

Caracterización del sector

1.3 Ciclo de vida

El ciclo de vida de los bovinos para espectáculo está comprendido por tres etapas principalmente, que son la cría, el crecimiento y desarrollo, y el uso final.

1.3.1 Cría

La etapa de cría comprende desde la reproducción hasta el destete del becerro o becerra, y tiene una duración aproximada de ocho meses. En cuanto al periodo de gestación de los bovinos, éste tiene una duración promedio de 274 días.

En la mayoría de las ganaderías el método reproductivo elegido por los criadores es el de la monta directa; sin embargo en aproximadamente el 10% de los vientres en las ganaderías se utiliza la inseminación artificial como medio de reproducción. En promedio, cada ganadería cuenta con 232 vientres.

Las ganaderías dedicadas a la cría de bovinos bravos para espectáculo, reportan que la tasa de fertilidad de sus vientres es de alrededor del 80%. Una vez nacido el animal, se aplica un calendario de medicina preventiva, el cual incluye vacunas, desparasitación y suplementación vitamínica. Las principales enfermedades que se previenen mediante la medicina preventiva son la pasteurella, el complejo clostridial, la rabia paralítica bovina, el complejo respiratorio, la brucelosis y la tuberculosis.

Del nacimiento al destete, la alimentación de las crías es a base de la leche proporcionada por la madre. Es, además, durante la etapa de cría, que se procede a herrar al animal con la marca del hierro distintivo de la ganadería a la que pertenece. La etapa de cría finaliza con el destete del animal, el cual tiene lugar por lo general a los ocho meses de edad.

1.3.2 Crecimiento y desarrollo

La etapa de crecimiento y desarrollo del animal se encuentra comprendida entre el destete y el punto en el cual el bovino se encuentra apto para desempeñar su fin zootécnico, que en este caso es el espectáculo (rodeo, jaripeo o lidia); es decir, esta etapa comprende el crecimiento y desarrollo del bovino.

En el caso del bovino bravo, esta etapa termina a los cuatro años para el caso de los novillos y a los cinco para el toro. La duración de esta etapa es variable, teniendo un promedio de 34 meses, dependiendo del fin zootécnico al que se destine el bovino. En el caso de los toros bravos, la etapa de crecimiento y desarrollo tiene una duración promedio de 40 meses para el caso de los novillos y de 52 meses para el toro bravo.

Es durante esta etapa que se lleva a cabo la tienta, en el caso de los bovinos para lidia. Los animales
que no cumplen con las exigencias de conducta esperada son desechados y enviados al rastro; teniéndose en promedio un 12% de desecho de tienta. También se tiene, en promedio, el 1% de inutilización de animales debido a combates entre ellos, enfermedades o alguna otra causa que implique que no puedan cumplir con su fin zootécnico.

Aquellos machos y hembras que cumplen con los requisitos de comportamiento, así como de las características físicas deseadas por los criadores, son seleccionados para convertirse en reproductoras, en el caso de las hembras, y para continuar con el proceso de desarrollo, en el caso de los machos. La alimentación de los bovinos en la etapa de crecimiento consiste principalmente de forraje y alimento balanceado.

En cuanto al manejo sanitario, éste consiste en la aplicación de un calendario de vacunación para prevenir enfermedades tales como pasteurella, complejo clostridial, rabia paralítica bovina, complejo respiratorio, brucelosis y tuberculosis.

Durante la etapa de crecimiento y desarrollo, el bovino bravo se desenvuelve en espacios amplios debido a que su naturaleza no permite un confinamiento en el que la unidad de superficie por animal sea reducida.

1.3.3 Uso final

En la etapa final del ciclo de vida del animal, éste cumple con el fin zootécnico para el que fue
criado; ya sea para festejos taurinos, eventos de rodeo o de jaripeo. En el caso del toro bravo,
esta etapa es significativamente más corta que en el caso de los toros de rodeo o jaripeo, ya
que para la mayoría de los toros bravos su ciclo de vida culmina en el ruedo. En el caso de los
toros de rodeo y jaripeo, por su parte, son utilizados en más de un evento y la etapa de uso final
para los animales con dicho fin zootécnico puede durar en promedio hasta tres años.