Desde la barrera

Mi vida en el toro

Por: Manuel Acevedo – Especial

Bueno, pues primero quisiera presentarme. Soy Manuel Acevedo Garrido, psicólogo por profesión, pero taurino por vocación y por nacimiento. Digo con orgullo  “taurino por nacimiento” ya que tuve la fortuna y el honor de nacer en el seno de una familia netamente taurina.

Mi papá, el ingeniero Héctor Manuel Acevedo de Anda, es el presidente del grupo taurino más antiguo de México (87 años cumplimos en diciembre pasado) la Porra Libre, y mi “jechu” Aurora Garrido Hernández. me llevaron a que naciera en el taurino estado de Aguascalientes. Y a los siete días de nacido nos venimos para el entonces D.F., puesto que empezaba la Temporada Grande, y es así como empieza mi peregrinar en la mundo del toro. Mis primeros pasos los di en el camellón de Augusto Rodín y mis amiguitos de infancia eran los compañeros del grupo.

Mis superhéroes no fueron Superman o Batman. Tuve la gran fortuna de ver a mis superhéroes de cerca y  saludarlos, como lo fueron David Silveti, Curro Rivera, Eloy Cavazos y, por supuesto, me hice “ista” desde chico de Rodolfo Rodríguez “El Pana” al cual lo recuerdo con cariño por el acercamiento que tuvimos la familia y el maestro.

Recuerdo mis vacaciones en la plaza de toros de Texcoco, jugando en el patio de cuadrillas mientras mis papás y el grupo comían con los monosabios y subalternos, en tanto veía los toros que montarían después de la corrida. ¡Mis días del niño fueron fantásticos! El festejo empezaba desde días antes, en los cuales no asistía a la escuela por irnos a Aguascalientes, mi amada tierra, para estar en las corridas de San Marcos.

Por supuesto que tuve momentos tristes en mi infancia y eran cuando sonaban “Las Golondrinas” al despedirse Antonio Lomelín, o sin duda cuando “seguimos” la campaña de despedida del maestro Eloy Cavazos, el cual tuvo el detalle de brindarle el toro de su despedida de Huamantla a mi papá.

Asimismo, los momentos sublimes  mágicos de ver los tendidos llorar al ver torear al “Rey” David en su regreso en la plaza de Querétaro y del toro  “Mar de nubes” en mi segunda casa, la Plaza México.

Mis “méritos” para poder entrar en la Porra formalmente fueron a la edad de los 13 años y justo en la junta ordinaria de octubre del 2005, Pedro Pérez “El Pato” me postuló para ingresar, y se me derramaron “las de San Pedro” por pertenecer ya al grupo que me vio nacer, y es hasta la administración del año 2010, más o menos, cuando me postulé para pertenecer a la Mesa Directiva; primero, en la Comisión de Honor y Justicia, y posteriormente como Secretario de Actas, lugar que hasta la fecha mantengo.

Asimismo, ya de adulto y culminada mi carrera, me ofrecieron el nombramiento de Autoridad Auxiliar de Callejón en la temporada 2015-2016, si mal no recuerdo, en la que con orgullo puedo decir que la condición que puse fue no cobrar ni un centavo por ese cargo, y efectivamente jamás recibí remuneración alguna, ya que no lo hice como trabajo sino como una pequeña aportación la Fiesta Brava.

Actualmente me encuentro estudiando el doctorado en psicoterapia psicoanalítica, en la que quiero encausar y juntar mis dos pasiones en la vida: la psicología y mi amada Fiesta Brava.

Quiero terminar este pequeño texto-semblanza, con el lema del grupo que también es lema de vida:

“TODO POR LA FIESTA BRAVA”