El torero de la semana

Octavio García “El Payo”

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: JRN

El Payo es un torero con aroma. Y esa es una cualidad que lo convierte en uno de los diestros más especiales de la baraja mexicana, ya que no es fácil encontrar el sendero artístico que permite expresar, con toda sinceridad, lo que el corazón quiere decir delante de la cara de los toros.

La carrera novilleril de El Payo, forjada en Tauromagia Mexicana, fue muy sólida y llegó a la alternativa con todos los honores. Octavio, nacido el 11 de mayo de 1989, debutó como novillero en agosto de 2005, en Teocaltiche, Jalisco. Su debut en La México tuvo lugar el 3 de septiembre de 2006, tarde en la que paseó una oreja y actuó acartelado junto a Arturo Saldívar y Mario Aguilar, compañeros en Tauromagia.

Desde los albores de su carrera, Octavio abrió caminos en Europa. El 16 de septiembre de 2007 debutó en Las Ventas de Madrid y le cortó una oreja a un novillo de Torres Gallego, dejando una magnífica impresión. Durante 2008, toreó del otro lado del Atlántico 34 novilladas picadas y un festival, con varios triunfos, incluyendo una cornada grande en Las Ventas, la tarde del 19 de mayo.

El domingo 26 de octubre de 2008, Octavio recibió la borla como matador de toros de manos de Morante de la Puebla, en el marco de un festejo no exento de vicisitudes por la mañana, durante su previa y organización por parte de la empresa. Y si el padrino fue de lujo, los testigos no se quedaron atrás, pues Ignacio Garibay y Sebastián Castella remataron la combinación.

El Payo, que fue uno de los novilleros mexicanos más importantes de los últimos tiempos, se doctoró delante del toro “Tauromágico”, herrado con el número 36 y 470 kilos de peso, de la ganadería de Fernando de la Mora. Al final de la lidia de este ejemplar, saludó una ovación desde el tercio.

Luego de tomar la alternativa, confirmó en la Plaza México el 18 de enero de 2009. Su padrino fue José Tomás, bajo el testimonio de Arturo Macías y ante toros de Teófilo Gómez. Ese mismo año confirmó en Las Ventas, concretamente el 20 de mayo, tarde en la que llevó como padrino a Miguel Abellán y a Serafín Marín como testigo.

A lo largo de estos años como matador de toros, Octavio ha tenido que superar momentos muy complicados. Quizá el más difícil fue la cornada sufrida el 25 de diciembre de 2009 en la “Santa María” de Querétaro, pues el pitón de un toro le fracturó el hueso sacro y la lesión del paquete de músculos y nervios de la zona lumbar. Este percance lo mantuvo varios meses alejado de los ruedos y con una recuperación que no fue fácil, pero tiró de raza para seguir adelante.

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Imágenes: Jorge Raúl Nacif