Desde la barrera

Apasionada entrega

Por: Javier Fuentes – Especial

Y sí; en estos tiempos donde es más condenado ser taurino que terrorista, la “apasionada entrega” es lo que nos debe motivar a seguir adelante defendiendo

la Fiesta.

Durante algún tiempo hice caso omiso a comentarios antitaurinos y pro animalistas, durante años callé mis opiniones y mis respuestas por no generar controversia; muchas veces contuve las ganas de decir lo que pensaba de esos argumentos infundados y absurdos que utiliza la oposición para denigrar la tauromaquia. Muchas veces quise decir que estaban equivocados…

Hace unos días pensaba en esta famosa frase del poeta taurino, el maestro de la crónica don Pepe Alameda: “El toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega”… no es permisible que los taurinos nos tapemos por evitar confrontaciones, no es loable permanecer callados y absortos ante tantos ataques diarios, no podemos atrincherarnos al resguardo de la pasividad ni esperar a que las aguas se calmen. No podemos dejar que la fiesta se defienda sola como lo ha hecho durante siglos.

Tendríamos que ser conscientes de que la tauromaquia es “apasionada entrega”… la misma pasión y la misma entrega con la que entre nosotros debatimos en tertulias, entre aficionados, entre quienes piensan diferente respecto a un torero o a una ganadería, entre quienes ven distinto una faena, un lance o un instante. La “apasionada entrega” con la que se grita un olé que te recorre y te pone “chinita” la piel, la entrega con la que caminas gallardo las rampas y túneles de una plaza para salir de ellos y enfrentarte de cara al sol ante tendidos de concreto que poco a poco se llenan de vida en tarde de toros.

La “apasionada entrega” que se ve en el ruedo, que se siente en la calle, que se respira en el aire domingo a domingo, la que te acompaña a las reuniones, a las redes sociales, la que te hace pegar un lance con un trapo, una toalla o hasta con tu saco… la “apasionada entrega” y el profundo respeto con que se defiende nuestra fiesta; difícil de entender para quienes no han vivido de cerca la grandeza del toreo; para quienes desconocen la manera en la que se ha conservado una especie única en el mundo gracias a esta maravillosa fiesta, para quienes no comprenden las labores ganaderas y la sapiencia de los criadores de toros. Los que califican de tortura, masacre y sadismo desde una computadora en medio de una ciudad, sin nunca antes haber estado en el campo bravo.

La “apasionada entrega” con la que vive un torero antes de ser figura, cuando solo tiene sueños de grandeza, hambre y frío y que le acompaña por siempre hasta el final de sus días recordando su vida dentro de un ruedo; la “apasionada entrega”… llena de valores y fundamentos extintos en una sociedad que vorazmente quiere acabar con todo rastro del pasado. Esa misma sociedad que hoy pide libertad, igualdad e inclusión sin ser capaz de dar lo mismo a quienes piensan diferente a ellos. Esa sociedad que extermina el respeto, valor tan arraigado y resguardado en la tauromaquia.

El toreo requiere de “apasionada entrega”; esa con la que vivimos los que entendemos que en una tarde te juegas la vida persiguiendo el triunfo. “Apasionada entrega” en esa danza de seda y luces, de percales rosas y franelas rojas, de medias de espiga y alamares con vida. De machos bien apretados, de figuras espigadas, de morilla, de pasamanería, de cabos en negro, de fajas y corbatines coloridos y capotes de paseo que llevan la religión a cuestas.

Sí; la Fiesta se debe vivir con “apasionada entrega” y hay que saber morir por ella; sentirse orgullosos porque el valor y el respeto a la muerte y a la vida no tienen vigencia. Porque el taurino entiende la vida de otra manera, porque la fiesta de toros te enseña lo duro y lo efímero, porque la fiesta te pone los pies en la tierra y la mirada en el cielo. Porque una tarde de toros permanece por siempre en instantes fugaces. Porque la fiesta se lleva en la sangre!

“Apasionada entrega” en tardes de toros; en la vida, en el campo, en la cocina de la hacienda, en las caballerizas y en los potreros. En los patios y chiqueros, en una capilla… en el patio de cuadrillas, detrás de un burladero y callejón de una plaza, en el tendido de sol, en el de sombra, en barrera! En general junto al reloj, la “apasionada entrega” de los que pagan mucho y los que pagan poco. “Apasionada entrega” al sonar los clarines, al abrirse la puerta de toriles y ver saltar a la arena a su majestad el toro de lidia. “Apasionada entrega” sin tapujos ni temores…

“Apasionada entrega… Así es como vive un taurino; orgulloso de serlo; respetuoso de la vida y de la muerte. Que tarde a tarde y en cada festejo se hace presente de manera solemne…