El torero de la semana

Ignacio Garibay

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: JRN

Técnica y clase son dos de las cualidades más sobresalientes del matador Ignacio Garibay, todo un maestro del redondel que siempre dio cátedra de su tauromaquia.

Garibay debutó de luces en la plaza jalisciense de Puerto Vallarta el 5 de abril de 1995, a la edad de 20 años, pues nació en la Ciudad de México el 24 de febrero de 1975.

Tras ser triunfador en el coso del Restaurante Arroyo, entre otros escenarios, se presentó en la Plaza México el 14 de septiembre de 1997, delante de una novillada de Dóddoli Hermanos y compartiendo créditos con Paco Muñoz y Carlos Alberto Díaz.

Recibió el doctorado hace precisamente 18 años, la tarde del 3 de octubre de 1999, en la plaza de la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz.

La cesión de trastos fue de manos de  Vicente Barrera, que sutituía al maestro colombiano César Rincón, que se había lesionado, y ante el testimonio de Miguel Abellán, con toros de Juan Pedro Domecq. El toro de la ceremonia se llamó “Rohetillo”.

El doctorado lo recibió en España dado que realizó una interesante campaña novilleril del otro lado del Atlántico y toreó en cosos de importancia. Su debut en La Maestranza de Sevilla ocurrió el 23 de abril de aquel 1999, compartiendo cartel con Antonio Barrera y Juan Bautista, en la lidia de un encierro de Martelilla.

En las Ventas de Madrid se presentó el 26 de septiembre del mismo año, acartelado con Antonio Barea y Jesús Burdallo, ante ejemplares de Diego Romero Gallego.

Una vez convertido en matador de toros, retificó el doctorado en la Plaza México el 5 de febrero del año 2000, fecha del aniversario 54 del coso de Insurgentes. El maestro Jorge Gutiérrez le cedió al toro “Montañés”, de Teófilo Gómez, en presencia del valenciano Enrique Ponce. A la postre, Nacho cortó una oreja.

Semanas después, el 16 de abril, confirmó en Las Ventas de Madrid. Raúl Gracia “El Tato” fungió como padrino, en tanto que Ruiz Manuel atestiguó la ceremonia. El ejemplar de la ratificación llevó por nombre “Emirito”, de Juan José González.

Siempre destacado en cuanto a su toreo de capa, dijo adiós a los ruedos el 5 de mayo de 2019 en Aguascalientes, y lo hizo en plenitud de facultades. Nacho se fue en un momento de madurez plena.

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Imágenes: Jorge Raúl Nacif