Evocación

Fermín Rivera Malabehar

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: Archivo

El maestro Fermín, una de las figuras del toreo más relevantes del siglo pasado, vio la luz por vez primera el 20 de marzo de 1918 en la ciudad de San Luis Potosí, por lo que se conmemoran 102 años de su natalicio.

Con una afición desmedida y precoces cualidades, debutó de luces a los 13 años, el 29 de noviembre de 1931, en la propia ciudad de San Luis. En El Toreo hizo lo propio el 3 de junio de 1934, coso que se convirtió en bastión y punta de lanza para proyectar una sólida carrera.

La tarde del 8 de diciembre de 1935, el maestro Fermín Rivera Malabehar recibió la alternativa para convertirse en matador de toros, fecha en la que inició una carrera que lo llevó a consagrarse como una importante figura dentro de la tauromaquia mexicana.

Fue en el Toreo de la Condesa donde Rivera recibió los trastos. El padrino fue otro Fermín, el maestro Armillita, mientras que Fernando Rodríguez atestiguó la ceremonia, delante de un toro llamado “Parlero”, que perteneció a la ganadería tlaxcalteca de Rancho Seco.

Un padrino de auténtico lujo para la triunfal alternativa del entonces prometedor novillero potosino, que en aquel momento contaba con solamente 17 años de edad.

Ratificó la alternativa en Las Ventas de Madrid una vez reanudadas las relaciones taurinas entre España y México. Aquella tarde tuvo lugar el 8 de julio de 1945, llevando por padrino a Manuel Álvaez “Andaluz” y a Manolo Escudero como testigo, delante de una corrida de Sánchez Fabrés.

Siete rabos cortó Fermín Rivera en la historia de la Plaza México, éstos en los años 1947, 1948 (2), 1951, 1955 (2) y 1957, con lo que ocupa un lugar especial en el monumental coso de Insurgentes.

Los ejemplares de los máximos trofeos fueron los siguientes: “Rastrojero”, de Carlos Cuevas; “Angulo”, de Coaxamalucan; “Mi Querer”, de Heriberto Rodríguez; “Clavelito”, de Torrecilla; “Clavelillo”, de Torrecilla; “Traguito”, de Torrecilla, y “Clavelito III”, también de Torrecilla.

Tuvo Fermín Rivera idas y venidas en su carrera, pero su adiós definitivo fue en el año de 1964, en San Luis Potosí. Padre del maestro Curro Rivera, es cabeza de una dinastía importante en el mundo de los toros, familia en la que hoy destaca su nieto Fermín, que es de los toreros más sólidos de la actualidad.

Rivera Malabehar falleció el 28 de junio de 1991, a la edad de 73 años, en Ojuelos, Jalisco, misma localidad donde se encuentra su ganadería, Fermín Rivera, vacada que el maestro fundó en el año de 1965, ya retirado de los ruedos.