Evocación

La alternativa española de Armillita

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: Archivo

Juan “Armillita”, hermano del maestro Fermín, fue el encargado de concederle la alternativa española – en presencia del genial Vicente Barrera- la tarde del 25 de marzo de 1928, en BarcelonaEste doctorado español se dio dado que Armillita incursionó del otro lado del Atlántico un año después de convertirse en matador.

Tan sólo algunas semanas después de su alternativa hispana, el 10 de mayo confirmó el doctorado en la vieja plaza de Madrid, de manos de Manuel Jiménez “Chicuelo”.

Fermín Espinosa Saucedo nació el 3 de mayo de 1911, en la ciudad de Saltillo, Coahuila. Hijo de Fermín Espinosa Orozco, que era zapatero y banderillero, comenzó a torear como becerrista desde una muy corta edad, sorprendiendo a propios y extraños por la intuición y la “difícil facilidad” que demostraba en el redondel.

Luego de una interesante y triunfal etapa novilleril, tomó la alternativa a los 16 años y cinco meses, la tarde del 23 de octubre de 1927. La ceremonia se llevó a cabo en El Toreo de la capital de la República y, como padrino, fungió el sevillano Antonio Posada, mientras que Pepe Ortiz fue el testigo y ante toros de San Diego de los Padres.

Los triunfos del otro lado del Atlántico llegaron a racimos. Quizá la mejor faena de su vida fue la que cuajó en Madrid un 5 de octubre de 1932, cuando le cortó las orejas al toro “Centello”, de Aleas,  a pesar de haberlo pinchado hasta en siete ocasiones. Otro de los éxitos más relevantes fue el rabo que cortó en la Maestranza de Sevilla en 1945, luego del llamado “Boicot del miedo” que impidió por varios años a los toreros mexicanos tomar parte en España.

En México, los éxitos tampoco hicieron esperar. Uno de los más relevantes fue el que logró el 20 de diciembre de 1936, en el Toreo de la Condesa, cuando el cortó las dos orejas, el rabo y una pata al toro “Pardito” de San Mateo. De hecho, ésta fue la única pata concedida en este escenario.

Junto con los éxitos en el redondel y por la torería siempre manifestada, el maestro Fermín será recodado por la técnica depurada con la que contaba. De hecho, solamente sufrió una cornada de consideración, misma que tuvo lugar en la plaza “El Paseo” de San Luis Potosí, en 1944, inferida por un toro de la ganadería de Zotoluca.

Así, paso a paso y triunfo a triunfo, se fue construyendo la leyenda de Fermín, misma que pasó a la historia por un torero y ante todo un ser humano que dejó profunda huella en nuestra Fiesta.

Fermín dijo adiós a los ruedos de manera definitiva en 1956 y, aunque posteriormente siguió toreando festivales, no volvió a enfundarse el traje de luces. En 1949 se había despedido, en la Plaza México, pero en 1953 regresó a los ruedos y su primera corrida de vuelta tuvo lugar en la plaza “San Marcos” de Aguascalientes.

Murió el 6 de septiembre de 1978, en el Hospital Santa Fe, de la Ciudad de México, donde había sido ingresado como consecuencia de una peritonitis aguda que, finalmente, terminó por quitarle la vida. Armillita contaba con 67 años de edad y llevaba ya más de dos décadas en el retiro.