Columna invitada

La Fiesta en tiempos de cólera

Por: Bernarda Muñoz – Especial

Incertidumbre y miedo es lo que prevalece en estos momentos ante la pandemia del nuevo coronavirus, que suma medio millón de infectados y miles de muertos en el mundo, además de acercarnos a una recesión económica global.

En el orbe taurino ha pegado fuertemente en todos los sectores incluyendo a ganaderos, toreros, empresarios, transportistas, sastres, vendedores, periodistas y toda la gente que depende de ella. Se han cancelado y pospuesto varios festejos y ferias tanto en España, Francia, Perú y México.

En lo que respecta a España se han visto afectados festejos en Valencia, Castellón, Guadalajara, Madrid, Sevilla, Gijón, La Rioja, Murcia, Granada, así como Arles, Francia y en cosos portugueses como Villa Franca de Xira y Chamusca, y en Perú, en Chiquipampa y Puquío.

Las empresas  taurinas vieron la necesidad de aplazar  las ferias de Aguascalientes, Texcoco, Puebla y Teziutlán, y  suspender la temporada de novilladas que se daba en la Plaza “San Marcos”, de Aguascalientes, novilladas en el Palacio del Arte de Morelia; el serial taurino en  la Hacienda “El Salitre”, de Querétaro; la corrida de tradicional de feria en Irapuato, la temporada de novilladas en la Monumental México, y en la misma plaza, el serial “México Busca un Torero” en la que se pretendía apoyar  a 30 toreros con pocas oportunidades y que se iban a realizar en coordinación con “La Florecita” de Naucalpan, Estado de México, La Plaza “La Luz”, de León,  y el coso “Alberto Balderas”, de Ciudad Juárez, así como varias suspensiones en las ferias del sureste como Hecelchakán, Dzitbalché, Hopelchén, Pomuch, Tinún y Becal, por mencionar algunas.

En México, aun cuando las autoridades sanitarias estiman que el COVID-19 entrará en Fase 3 a partir del 19 de abril, varios empresarios consideran que hay que esperar que pase la fecha del 20 de abril para observar qué rumbo tomará la Fiesta Brava en el país.

El impacto social y sobre todo económico será muy perjudicial para todos los profesionales que dependen de la tauromaquia sino hay unión, solidaridad y una estrategia para que la fiesta tome su rumbo y superar esta situación que tardará en sanar. Es momento de verdadera reflexión pues la incógnita es: ¿Qué pasará con la Fiesta Brava? ¿Quién asistirá a las corridas de toros después de esta pandemia del coronavirus? Debe imperar en estos momentos la serenidad.