El torero de la semana

Diego Silveti

Por: Jorge Raúl Nacif – Foto: Archivo

Heredero de una de las dinastías más importantes en la historia del planeta de los toros, Diego Silveti ha transitado el sendero de la constancia para alcanzar el profundo sueño de ser torero. Antes, concluyó sus estudios universitarios, por lo que ha vivido un desarrollo integral.

Silveti es dueño de una tauromaquia marcada con el sello de la entrega. Dotado de variedad en las suertes, poco a poco ha ido encontrando el camino más profundo de expresión delante de la cara de los toros.

Cuenta, entre sus más resonantes triunfos, con una oreja cortada en Las Ventas de Madrid (2013) y los máximos trofeos en la Plaza México, éstos tras cuajar a “Charro Cantor”, de Los Encinos, la tarde siguiente a la de su confirmación (2011).

El 12 de agosto de 2011 se convirtió Diego Silveti en matador de toros, en lo que fue un acontecimiento que tuvo lugar en la plaza “El Bibio”, de la ciudad de Gijón, en España, en el marco de un cartel muy especial y de primerísima línea.

Y es que Silveti llevó como padrino al maestro José Tomás, lo que de suyo tuvo ya una connotación singular, mientras que el padrino fue Alejandro Talavante, acartelados todos con una corrida de la ganadería de Salvador Domecq, que envió toros en tipo y de bonitas hechuras.

El acontecimiento fue representativo también porque originalmente David Silveti, padre de Diego, iba a ser el encargado de darle la alternativa al propio Tomás aquel 10 de diciembre de 1995 en la Plaza México. Sin embargo, debido a la última lesión de rodilla del maestro salmantino, esto ya no pudo realizarse y fue Jorge Gutiérrez el encargado de la ceremonia.

Diego Silveti se doctoró delante de un toro de nombre “Lisonjero”, número 54 y con 465 kilos, negro burraco en cuanto a su pinta, un ejemplar que la administración del toricantano tuvo la oportunidad de escoger gracias a la cortesía del primer espada, en lo que era una añeja tradición retomada en aquella oportunidad.

De esta forma, Diego Silveti daba el paso al escalafón mayor tras dos años de desempeñarse como novillero, etapa que estructuró completamente en Europa y donde desarrolló el oficio, pisando además las plazas más importantes, como Las Ventas de Madrid y La Maestranza de Sevilla.

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Imágenes: Jorge Raúl Nacif