Desde la barrera

El sonar de parches y metales

Por: Omar Lomelí Patiño

El juez de plaza (o presidente como se le conoce en España), es la máxima autoridad dentro de una plaza de toros y es impuesto por el Gobierno del estado a través de la Comisión Taurina del mismo. Sus funciones inician con el desembarque y reseña del ganado; así como el sorteo del mismo y su entorilamiento cuatro horas antes del festejo.

Una hora antes del festejo, el juez de plaza deberá estar presente para dar una última revisión general para que estén dadas en buenos términos las condiciones para dar inicio al festejo y ocupar su lugar, en el cual,solo deberán estar presentes el propio juez de plaza, su asesor técnico y los cambiadores de suertes o clarineros, (como se dice en el argot taurino), que es un grupo de tres músicos integrado por un percusionista (tambor), y dos trompetistas, los cuales serán “la voz de orden” del juez de plaza ante los actuantes (cuadrillas), inspector de callejón, torileros y público.

En México, los toques de orden son:

– Toque de cuadrillas. Indica la orden para que las cuadrillas se formen en su lugar correspondiente para realizar el paseíllo que da inicio al festejo y en el cual las cuadrillas saludan al juez de plaza, y éste autoriza el inicio del festejo.

– Toque de muerte: En México, el toque de muerte se da en dos ocasiones. Primero, para ordenar que se abra la puerta de toriles y, posteriormente, ordenar el cambio de banderillas a muleta y muerte.

– Toque de banderillas: Ordena que salgan del ruedo los picadores y los banderilleros entren en funciones.

-Los avisos: Se tocan cuando el espada rebasa el tiempo de faena de muleta (que en México son doce minutos), a partir del toque de muerte o si el matador se tiró a matar antes de los doce minutos tiene dos minutos para que doble el toro; de lo contrario sonará el primer aviso, de ahí otros dos minutos para que suene el segundo aviso y otros dos para que suene el tercer aviso y el animal regrese vivo a los corrales si no murió dentro de ese tiempo (en el rejoneo son cinco minutos entre aviso y aviso).

Además de estos, se dan tres toques más: el toque de atención, que se da cuando alguno de los actuantes está realizando su función faltando al reglamento taurino, el toque de orden de arrastre lento o vuelta al ruedo a los restos del toro y por último el toque al corral. Éste se da cuando antes de ser picado, el toro sufre alguna lesión o el público de forma prácticamente unánime protesta la presencia del toro y el juez cumpliendo con los criterios marcados por el reglamento taurino ordena su devolución.

Por último, es importante mencionar que los toques de clarín, sin ordenados únicamente por el juez de plaza en cumplimiento con el reglamento taurino, y no por otra autoridad dentro de la plaza, ni el público o por iniciativa de los mismos clarineros. Solo en el caso del cambio de banderillas, el matador solicitará al juez el toque para que salgan del ruedo los picadores, ya habiendo salido el toro de la jurisdicción del picador y el matador despojándose de la montera