Pluma ganadera

Bravura, estilo y fuerza

Por: Javier Iturbe – Magdalena González

Siendo la quinta generación de la familia, dedicada a la crianza de toros de lidia, sería muy largo detallar los antecedentes de la ganadería por lo que nos concretaremos a pormenorizar las últimas tres.

A la muerte de nuestra abuela doña Delfina González González, en el año de 1973, la ganadería Piedras Negras se dividió en varias fracciones, una de las cuales, le correspondió a nuestra madre doña Magdalena González de Iturbe, quién registró la ganadería bajo el nombre de Yturbe Hermanos, misma que a su vez se dividió en el año 2009, quedando una fracción para Gonzalo Iturbe González, quien lidia con su nombre, y otra fracción para Rosa María y Francisco Javier Iturbe González, quienes lidian con el nombre de Magdalena González. Una vez hecho esta pequeña introducción, vamos a tratar de explicar el concepto de esta ganadería.

En primer lugar, es importante mencionar que la línea que divide la Fiesta entre un espectáculo grandioso y maravilloso de un espectáculo pobre y deleznable es sumamente delgada, y tiene todo que ver con EL TORO, rey de la fiesta, base y sustento de la misma.

Existe actualmente, lo que consideramos un falso debate entre toristas y toreristas, que catalogan a las ganaderías bravas y encastadas como duras, y a las ganaderías más pastueñas, como descastadas.

En la ganadería Magdalena González consideramos y creemos que la bravura y el buen estilo (o calidad como se dice ahora), no son antagónicos ni se excluyen el uno al otro, sino que, por el contrario, se complementan y potencializan, por lo que coincidimos y continuamos con la escuela de nuestros antepasados, al calificar por igual bravura, estilo y fuerza.

Por lo que respecta a la presentación de toros y novillos en los diversos festejos taurinos, siempre hemos pensado que los ganaderos somos escultores en materia viva, que en lugar de bronce o mármol, utilizamos la genética, la nutrición y la medicina para que al salir el toro al ruedo, luzca su belleza y trapío en su máximo esplendor. Debo decir que es muy gratificante cuando logras plasmar en vivo el toro que sueñas o tienes en la cabeza, convirtiéndose así en una obra de arte, quizás efímera pero real.

Estamos plenamente conscientes  de que este objetivo no es fácil y no siempre se logra, pero cuando se alcanza, justifica todo el esfuerzo y trabajo puesto en él, pues es cuando la fiesta alcanza su mayor grandeza, y como dijo Withman “En este mundo no hay mayor alegría que el esfuerzo realizado”, y coronado por el éxito, añadiría yo.

Por último queremos felicitar y agradecer a Jorge Raúl Nacif su iniciativa de darnos un espacio a los ganaderos, invitándonos a expresar los “porqués” y los “cómos” de nuestra actividad, a veces bastante incomprendida por la sociedad, que desconoce nuestra culta, hermosa y bella Fiesta. Hacemos votos por que este espacio contribuya a la difusión y conocimiento de la tauromaquia.

Atentamente.

Rosa María y Javier Iturbe González