Archivo histórico

Bando público

Por: Jorge Nacif Mina – Foto: Archivo

Nos dice José de Jesús Núñez y Domínguez que “sabido se tiene que durante el régimen colonial los virreyes procuraron constantemente reglamentar las corridas de toros, y al efecto dieron diferentes disposiciones, que tenían de modo principal, a evitar los desórdenes a que se entregaba el populacho. Pero esos decretos bien pronto se echaban al olvido, y así cuando nuestro país declaró la Independencia, con más razón se les tomó por letra muerta”.1 Sin embargo, y para dejar aquí una muestra de aquellas disposiciones, con el permiso de los lectores transcribiremos literalmente un bando público sobre el buen orden en la plaza de toros del año de 1778, y el que a la letra dice:

“Don Luis María Moreno de Monroy y Luyando y Gonzalo González de Catarretón [?], regidores perpetuos de esta N. C. y comisarios de la actual corrida de toros &.

Por quanto en la fiesta de toros suelen acontecer varias desgracias, ocasionadas del peligroso abuso de acosarlos y picarlos con espadas, rejones, u otras armas, y de entrar y saltar a la plaza mucha gente, a más de los toreros señalados, estorbando a éstos la pro – defensa de tomad seguridad en las barreras, y experimentándose las demás peligroso por su intransibilidad para las fugas. Prohibimos que durante las corridas, ninguna persona de cualquier condición que sea [mozo], o uno de los [ ] armas, picando los toros a él privar por las barreras, o en otra cualquier situación; ni salir al recinto de la plaza mientras dure la corrida, desde que se despeje hasta estar muerto, y arrastrando fuera el último toro, ni con el pretexto de vender bebidas, confituras, barquillos, ni otras cosas, ni con el de ir a tomar los dulces que de los balcones se tiran a los toreros; […] la irremisible pena de dos años de presidio a disposición de Excmo. Sr. Virrey quien de inmediato se impondrá a el que contraviniere si fuere español, y cien azotes si fuere de color quebrado. Y mandamos que para el puntual cumplimiento de dicha providencia se fijen cartelones en las cuatro [ ] y puertas de la plaza. México 21 de noviembre de 1778”2.

Aunque la redacción de la época podría complicar un poco la lectura del contenido del documento, podemos darnos cuenta que en la ciudad de México, en las corridas de toros el público gustaba de picar a los bureles cuando salían, claro desde su palco o barrera, estorbando a los toreros en su labor, además de meterse a la plaza en plena corrida con el pretexto de vender bebidas o alimentos o a recoger los dulces que la gente de los balcones le tiraran a los toreros; así se establecían las penas de rigor, si fuera español dos años de presidio y si fuera de color quebrado cien azotes.

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1 El autor, don José de Jesús Núñez y Domínguez, en “Historia y Tauromaquia Mexicanas”, expresa además que “todo lo que perteneciera a la dominación española era considerado como caduco y que había prescrito..”

2 Bando de los señores regidores comisionados para las corridas de toros, sobre el buen orden de la plaza. Ramo Municipal: Diversiones públicas. Toros, vol. 855, exp. 20, f 2. Secretaría del Excmo. Ayuntamiento de México. Año de 1778. Fondo Documental del Ayuntamiento de México Archivo Histórico del Distrito Federal.