Archivo histórico

Aviso al público

Por: Jorge Nacif Mina – Foto: Archivo

En el México Independiente, exactamente en el año de 1822, “… en las corridas de toros las cosas iban de mal en peor, por lo que, a raíz de una bronca, que se originó por el pésimo ganado de una corrida celebrada en esta capital, la Regencia [del primer Imperio Mexicano] que era la que gobernaba a la Nación, diera órdenes terminantes para que se formulara desde luego un nuevo reglamento de toros…”

La realidad es que no se podría saber si fue el primero que se generó en el México Independiente, pero por lo menos es el más cercano a la consumación de la Independencia, el documento, que lleva el nombre de “Aviso al Público” fue elaborado y firmado por el Jefe Superior Político interino de la provincia de México, el General Luis Quintanar, documento de 8 artículos que a la letra indican que:

“AVISO AL PUBLICO”

“Habiéndose notado la inobservancia de algunas prevenciones hechas por el Gobierno para conservar el buen orden en las corridas de Toros, he resuelto como Capitán General y Jefe superior político interino de esta Provincia, se reiteren, añadiendo otras que ha aconsejado la experiencia son necesarias para conseguir aquel último objeto.

1.- Luego que la tropa acabe de despejar la Plaza, no quedarán en ella por motivo alguno sino los Toreros. En el caso de que algún aficionado quisiere ejecutar alguna habilidad, pedirá permiso a la Autoridad que preside la Plaza, y sólo estará dentro del circo el tiempo necesario para ejecutarla: por consecuencia nadie bajará a la Plaza hasta después de muerto el último toro, a excepción del tiempo en que dure el embolado, su hubiere.

2.- Los capataces de las cuadrillas de los Toreros antes de salir a la Plaza, se presentarán con su gente al Alcalde para que éste vea si hay algún ebrio, en cuyo caso no les permitirá torear y les impondrá una pena proporcionada.

3.- En las vallas y entre barreras no quedará persona alguna que no esté expresamente destinada.

4.- No se arrojarán absolutamente a la Plaza desde las lumbreras y tendidos, cáscaras de fruta, ni otra cosas que a más de ensuciarla puedan perjudicar a los Toreros. Tampoco se escupirá ni arrojará nada sobre las gradas, que incomode a los que en ellas están.

5.- Con el fin de que el Público se instruya del caso en que puede darse al Toro al que lo mate con destreza, advierte que sólo ha de ser cuando presida la Plaza la Autoridad Superior del Imperio, como un distinción de su alto carácter, entendiéndose si tuviese por conveniente concederlo. Lo mismo sucederá respecto de las galas que se distribuyan a los Toreros.

6.- Estos no dedicarán suerte alguna a persona determinada ni exigirán gratificación para evitar así la emulación y malas resultas que suelen originarse en principio.

7.- El señor Jefe del Estado Mayor auxiliará al gobierno con la fuerza armada en los casos que sea necesario, y concurrirá por su parte a que los militares observen el buen orden en los términos que se previene para el paisanaje, haciendo también que algunas patrullas ronden por la circunferencia exterior de la Plaza, a fin de evitar los robos, y obscenidades que ya se han advertido. Se impedirá igualmente que los vendedores de dulces, frutas etc., no transiten por las balaustradas de las lumbreras, sino por los tránsitos de sus entradas.

8.- Es de esperar que instruido nuevamente el público de esta Corte de las expresadas prevenciones, procure hacer compatible la diversión a que convidan las corridas de Toros, con el buen orden y moderación que tanto importa en esta clase de concurrencias, en el concepto de que si alguna persona desobedeciere o faltase a unas providencias que sólo tienen por objeto el bien público, sufrirá la pena a que haya lugar. México 6 de abril de 1822. – Luis Quintanar. Rúbrica.” 1

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1 Aviso al Público sobre corridas de toros firmado por Luis Quintanar, en Historia y Tauromaquia Mexicanas de Núñez y Domínguez. Página de la 96 a la 98