Editorial

Reinventarse

Por: Jorge Raúl Nacif – Director

La crisis generada por el Coronavirus ha impactado con fuerza en diversos ámbitos alrededor del mundo y la tauromaquia no queda exenta. Muy duros han sido estos últimos meses para el planeta taurino, con millonarias pérdidas económicas debido a la cancelación de múltiples ferias y festejos.

Siempre se ha dicho que, con el enfoque correcto, las crisis son excelente caldo de cultivo para la creatividad, lo cual lleva a excelentes oportunidades. La Fiesta Brava debe aprovechar estas adversas circunstancias para, incluso, lograr reinventarse. No será fácil retomar la actividad y volver a poner en marcha la industria taurina.

El parón de actividades debe ayudarnos a valorar lo que tenemos, así como inspirarnos a una profunda reflexión para hacer mejor las cosas y ofrecer un espectáculo más digno en todos los sentidos. Esta ausencia de toros tiene que “movernos el tapete”, y me refiero a empresarios, ganaderos, toreros, periodistas y aficionados.

Cuando todo esté listo para reanudarse, las cosas tendrán que ser diferentes de alguna u otra forma. Es el momento oportuno para recapacitar y hacer mucho mejor las cosas. Las pérdidas deberán propiciar que el dinero se utilice de mejor manera y no se desperdicie en superficialidades, ni se arriesgue de una manera absurda.

Los anterior podría generar que se ofrezcan carteles más rematados y se escuche más a la afición, con respecto a los toreros de su interés. Tal vez los formatos de las corridas cambien en algunos cosos, para ser de cuatro toros y dos toreros, como se hace en algunas ferias suramericanas. Más calidad que cantidad, dirían algunos.

Queda claro que, después de este parón los toreros saldrán al ruedo con mayor actitud y ganas de hacer las cosas. No pocas veces existe un “aburguesamiento”, pero ahora no habrá espacio para esto. Son tantas las ganas de torear, que se arrimarán como “leones”, o bien tendrán un sentimiento muy hondo para expresar en el redondel.

Ante tantas ganas de ver toros, los aficionados deberán poblar los tendidos como nunca antes. Cierto es que no será fácil en un inicio, pues el tema económico nos ha impactado a todos.  No obstante, el público acudirá con mucho ánimo de disfrutar y emocionarse, pero también con el legítimo derecho de exigir un espectáculo que no pierda la grandeza.

El llamado es para todos. Poco a poco superaremos las dificultades y el toro regresará, no tengo la menor duda. Habrá cambios, pero como alguna vez me dijo un viejo sabio: “Todo es para bien”.