Editorial

El toreo es sentimiento

Por: Jorge Raúl Nacif – Director

Dentro de la tauromaquia existen múltiples conceptos y diferentes maneras de expresión. Delante de la cara de los animales bravos, los lidiadores pueden generar emociones de distintas formas y de variado calado, pero me queda claro que la más profunda es aquella que remueve las fibras sensibles del alma.

En otras palabras, esto ocurre cuando el torero transmite a través de las cuerdas del sentimiento. Siempre se ha dicho que para hacer sentir, lo primero es sentir.

Lo anterior implica que, para llegar a lo más profundo del ser, los toreros deben estar lejos de la automatización. Nada más alejado del concepto que hoy nos atañe que, como se dice, llevar la “faena hecha”. La naturalidad implica fluir de acuerdo las diversas circunstancias y es ahí cuando la pureza gana terreno.

Cierto es que, para dejar fluir lo que el alma inspira, los toreros deben estar hasta cierto punto desprendidos de la técnica. Esto se puede hacer porque ya está asimilada, en una primera instancia. Así lo explicó Jerónimo en la entrevista que me concedió para el libro “Conceptos Taurinos”:

“La técnica es una herramienta que te va guiando y te pone en el lugar para ver si tú eras capaz de relajarte y expresar. Sin embargo -en el terreno del que hablamos- el tema es no quedarnos solamente en lo técnico, sino pasar esa barrera para torear con gusto y sentimiento, abandonándonos. Entonces, si te abandonas, la moneda llegar a estar en el aire”.

El arte, ese concepto tan reiterado y no pocas veces mal utilizado, solamente puede aparecer en escena cuando el torero expresa lo que lleva dentro. Se torea como se es… pero también como se está.