Archivo histórico

Reglamentación taurina (VII)

Por: Jorge Nacif Mina – Especial

El 10 de noviembre de 1908, el Gobierno del Distrito Federal publicó, ahora siendo secretario Ignacio Burgoa, otro aviso dirigido a la población, en el cual se recuerda:

“La fracción III del artículo 21 del reglamento vigente sobre Corridas de Toros y Novilladas, prohíbe:

Que los espectadores ARROJEN OBJETOS AL REDONDEL, llaman la atención del toro cuando esté ejecutándose alguna suerte, le puncen o maltraten cuando salte al callejón, profieran insultos contra los lidiadores, falten al respeto a la Autoridad, ocasionen desperfectos a la plaza o TRANSTORNEN DE CUALQUIER MODO EL ORDEN.

Lo que se recuerda al público, por disposición del C. Gobernador, en el concepto de que se CASTIGARA LOS INFRACTORES CON ARRESTO INCONMUTABLE DE OCHO A TREINTA DIAS, según la gravedad de la falta.

Libertad y Constitución. México, 10 de Noviembre de 1908. Ignacio Burgoa, secretario.” 1

Al parecer uno de los graves problemas que la Ciudad de México enfrentó, desde que se conformó la ciudad española, en materia taurina, fue la que el público intentaba participar activamente en la corrida, ya fuera arrojando objetos, dañando al burel o metiéndose continuamente con los diestros o autoridad.

Bueno, hasta aquí esta probada, taurina, de datos reglamentarios sobre el correr toros en la Ciudad Capital de nuestro país.

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1 Sobre corridas de toros y novilladas; recordando la fracción III del artículo 21 vigente. Gobierno del Distrito Federal, Bandos. Caja 75, exp. 29. 10 de noviembre de 1908.