Editorial

El primer festejo taurino

Por: Jorge Raúl Nacif – Director

El maestro en historia y archivista Jorge Nacif Mina nos comparte parte de sus investigaciones con referencia al 494 aniversario del primer festejo taurino celebrado en lo que hoy es México, acontecido el 24 de junio de 1526, Día de San Juan, datos que tramos a colación.

Cabe señalar que el historiador Nicolás Rangel ha informado que la primera corrida de toros que se verificó en México fue el 13 de agosto de 1529, en conmemoración en honor de San Hipólito, fecha en que fue conquistada la Gran Tenochtitlan por los españoles liderados por Hernán Cortés.

Sin embargo, esta información no es del todo precisa y correcta, pues otro historiador, aficionado a la fiesta brava, José de J. Núñez y Domínguez, en su “Historia y Tauromaquia Mexicanas”, manifiesta que en la obra “Efemérides Nacionales o Narración Anecdótica de los Asuntos más culminantes de la Historia de México”, escrita por Ricardo Pérez, miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en el año de 1904, se publicó que:

“El famoso espectáculo de los toros, tan de boga en estos tiempos, era desconocido por los antiguos mexicanos, hasta que los mismos conquistadores lo introdujeron en el país; y la primera de que se hace recuerdo verificóse el día 24 de junio de 1526, el día de San Juan, para solemnizar con aquella fiesta, netamente española, el regreso de Hernán Cortés de su viaje  a las Hibueras”.

Este dato es más preciso que el que Nicolás Rangel establece, ya que se fundamenta en otra evidencia documental histórica, en la V Carta de Relación que el propio Hernán Cortés escribió a Carlos V narrando su viaje a las Hibueras. En una parte de la carta le informa al Rey lo siguiente:

“Otro día, que fue de San Juan, como despaché este mensajero, llegó otro, estando corriendo ciertos toros y en regocijo de cañas y otras fiestas y me trajo una carta del dicho juez y otra de vuestra sacra majestad, por las cuales supe a lo que venía y cómo vuestra sacra majestad era servido de mandarme tomar residencia del tiempo que vuestra alteza ha sido servido que yo tenga el cargo de la gobernación de esta tierra y de verdad yo holgué mucho, así por la inmensa merced que vuestra majestad sacra me hizo en querer ser informado de mis servicios y culpas, como por la benignidad con que vuestra alteza en su carta me hacía saber su real intención y voluntad de hacerme mercedes.

“Y por lo uno y por lo otro cien mil veces los reales pies de vuestra católica majestad beso y plega a Nuestro Señor sea servido de hacerme tanto bien, que yo alguna parte de tan insigne merced pueda servir y que vuestra majestad católica para esto conozca mi deseo; porque, conociéndolo, no pienso que era chica parte de paga”.

De acuerdo con Nacif Mina, si tomamos los testimonios documentales como hechos verídicos, podríamos pensar que en ambos casos se tuviera razón, pero al consultar la obra “Monarquía Indiana” del fraile franciscano Juan de Torquemada, podemos leer en su capítulo V del libro “V” dice refiriéndose a la llegada del Juez de Residencia Ponce de León: “Esta nueva se le dio a Cortés en San Francisco, después de haberse confesado y comulgado, y la recibió con buen ánimo; y estando el día de San Juan viendo correr toros, llegaron los dos mensajeros que el pesquisidor o visitador le enviaba con las cartas de su venida…”.

O también podríamos consultar el libro “Historia de la conquista de Nueva España” del que fuera capellán de Cortés, Francisco López de Gomara, y quien escuchó decir al propio Hernán el relato de sus hazañas, escribió en su obra que “Cortés estaba en Francisco confesado y comulgado, cuando recibió este despacho (la llegada de visitador Ponce de León), y ya había hecho otros alcaldes y prendido a Gonzalo de Ocampo y a otros bandoleros del factor (…)  dos o tres días después que fue a San Juan del año de 1526, estando corriendo toros en México, le llegó otro mensajero con cartas del Luis Ponce …”

Como lo establece José J. Núñez y Dominguez, en su “Historia y Tauromaquia Mexicanas”, podemos afirmar que “como se ve por los anteriores relatos es enteramente seguro que la primera corrida de toros que se efectuó en México fue el día de San Juan (24 de junio) de 1526, en que la ciudad entera ardía en festejos de todo linaje, según lo cuenta el cronista – soldado Bernal Díaz del Castillo”.