Editorial

Un valor profundo

Por: Jorge Raúl Nacif – Director

La tauromaquia tiene un valor más profundo que aquello que de primera intención pueden ver aquellos que están en contra, siempre respetando cualquier punto de vista. De eso partimos.

El toreo es efectivamente una tradición que cuenta con una serie de cánones y pautas, misma que se ha constituido a lo largo de los tiempos, primeramente en la península ibérica, de donde surge y adquiere desarrollo, y después en muchos de aquellos pueblos americanos donde germinó el mestizaje.

Este maravilloso espectáculo tiende a lo simbólico en la mayoría de sus piezas. Entendemos por simbólico aquellos elementos que expresan algo no concreto o evidente, o que representa o alude a un contenido más profundo, y la tauromaquia es precisamente el simbolismo del encuentro cara a cara con la muerte, para afirmar la vida.

Asimismo, constituye la representación de la fuerza de la naturaleza, interpretada en el toro, y la forma en la que el ser humano, con su valor y determinación, logra imponerse. El toreo simboliza la vida misma y muchos de los valores humanos.

En un sentido hondo, que nace dentro de los aspectos religiosos y en el cerco de las creencias de los pueblos, el toreo es también un rito sacrificial. El toro muere tras la lucha, es inmolado y ofrenda su vida. Sin embargo, en este proceso, también puede morir el hombre… y este es uno de los valores fundamentales del espectáculo taurino.

Dado su carácter de tradición y representación simbólica, así como la creación artística que en el toreo moderno queda de manifiesto, la tauromaquia se inserta más en el ámbito de la cultura. Luego, viene el arte,

Y es que el rito del toreo tiene como uno de sus objetivos primordiales el poder crear arte, ese concepto que hemos definido párrafos anteriores quizá de una manera concreta, pero que en el ámbito de la realidad es algo ciertamente abstracto y subjetivo, pues una de sus características principales es generar una emoción que parte del sentimiento y, en este terreno, se rompen géneros.