Alamares

El sentimiento de la pasión

Por: Raúl Reyes – Especial

La semana pasada en este espacio, un servidor hablaba de las cicatrices que nos dejará el COVID-19 no solo en nuestro país, sino en el mundo entero. Pero para que todo tenga mejoría, es necesario cuidarnos y cumplir con las normas que el gobierno ha implementado. El uso de cubrebocas, gel antibacterial, careta, guantes de latex y la sana distancia, son parte de nuestro cuidado para protegernos. Y si realmente no tienes que salir de casa, en verdad quédate, así te mantienes a salvo tú y todos.

Y hablado de estar en casa, me tomé la libertad de antes de escribir estas líneas, echarme un clavado a todo lo que tengo en el hogar referente a toros. He tendido que realizar algunos trámites de mi papá, que el próximo 3 de agosto cumplirá 3 meses de que partió de este mundo terrenal, para estar a lado de nuestro señor y después de eso me dediqué a revisar mis cosas; y curiosamente, a mi viejito Eugenio Reyes González, cuando le gustaba una corrida había tema de conversación, pues en algunas ocasiones las seguía por la televisión, y cuando no le gustaba simplemente me decía “estuvo mala”, lo recuerdo con amor, y gracias a él abracé el gusto por la tauromaquia.

Lo recuerdo llevándome a los toros, además de otras ocasiones donde compartimos momentos maravillosos. Pero en el caso particular de la Fiesta Brava, conservó muchas cosas de él, varias de ellas taurinas, como algunos libros, revistas, carteles, cuadros, que sumado a lo que he coleccionado, comprado y me han regalado, me llevaron a comprender lo que es para mí el Sentimiento de la Pasión.

Y es que al revisar algunos archivos me ha llenado de alegría y nostalgia, pues es maravilloso todo lo que a mí está tradición me ha regalado a lo largo de mis 27 años de aficionado.

Es realmente emotivo recordar lo vivido y compartido. El corazón late de forma especial al regresar el tiempo y detenerlo en un instante. Por ejemplo, ver la foto de Manolo Mejía dando la vuelta con Manolo Martínez, páginas de periódicos que escribían el regreso de David Silveti, o carteles que comencé a juntar desde 1990 a la fecha con los buenos y malos acontecimientos en diferentes cosos que han dejado una página en la historia del toreo. Cada quien, seguro, tiene un recuerdo que conserva con mucho cariño.

Pero más allá de lo que he disfrutado, he visto videos en las redes sociales, en Facebook para ser exactos, y me llamo la atención cómo cuando alguien publica algún video de “x” torero se desbordan los aficionados. En este confinamiento leí algunos comentarios a favor y en contra, y es verdad, es lo que en la plaza sucede, cuando algunos están de acuerdo y otros no.

Es el sentir de quien se apasiona con algún espada de su gusto, puede ser un torero valiente y de arrebato, como el que es artista y clásico, no importa si es mexicano o español, lo que realmente vale es lo que en el ruedo te deje el que se viste de luces, llámese cómo se llame, lo mejor es disfrutar de los recuerdos para cuando nos den luz verde volver a nuestro lugar favorito intactos y lleno de ilusiones. No dejo de lado las plataformas que han logrado transmitir entrevistas muy interesantes con los personajes del mundo taurino, a ellos mis respeto y admiración, pues hacen amenos los días, horas, y meses que han transcurrido.

Cuídense mucho y va un “olé” por el sentimiento y la pasión.