Evocación

Jesús “El Ciego” Muñoz

Por: Bernarda Muñoz -Especial

Este domingo 2 de agosto recuerdo cuando partió a la eternidad mi querido padre Jesús «El Ciego» Muñoz; ya 19 años de tu ausencia y sigues presente en mi corazón y eterno agradecimiento por tus enseñanzas y transmitirme esa parte de ti tan llena de verdad, como tu toreo y tu filosofía de la vida. Fuiste  un estupendo ser humano, torero, romántico como el que más, con una personalidad férrea y  desbordada pasión por la Fiesta Brava.

Jesús Muñoz López nació el 29 de junio de 1916 en Salamanca, Guanajuato. Su pasión por la fiesta la heredó de mi abuelo Francisco Muñoz  y mi tío , el matador José «El Negro» Muñoz, quien además de vestir de luces fue un gran amante de las letras, pasión que El Ciego tomó como propia.

Durante más de 50 años manejó su agencia taurina, a la cual acudía desde el más humilde torerillo hasta el más ostentoso apodero.

Fue motivo de inspiración de Luis Spota en su reconocido libro «Más cornadas da el hambre», en el que dio vida al personaje de Pancho Camioneto.

Otro afamado escritor, Jorge López Antúnez, en su libro «El Zopilote Mojado», describe la famosa «Cueva’ de Monterrey», en la que El Ciego daba albergue a compañeros de la legua, entre los que se llegó a contar a El Burbujas, que con el paso del tiempo se convertiría en apoderado del inolvidable «Mimo de México», Mario Moreno «Cantinflas».

En está ocasión a manera de  cálido y sentido homenaje en este 19 aniversario de tu fallecimiento, lo recordamos con uno de tus poemas  más sentidos y hermosos «Si yo fuera Torero».

Si yo fuera torero….

te brindaría un toro,

pero ya no soy torero

ni tampoco brindártelo puedo.

¡Que se detenga el tiempo!

que se paren las horas para verte,

 y en tu barrera tenerte, para brindarte

 el último toro de la muerte.

 Pero ya no soy torero,

 ni tampoco torearlo puedo….

 Con la montera en la mano,

conociendo mi pasión,

al sepultarle la espada, palmo a palmo,

arrancarte de emoción el corazón.

Pero ya no soy torero…

ni tampoco matarlo puedo

Luces de tanta insistencia

que se cruzan a mi paso,

de volver a ser torero

estando cerca mi ocaso.

¿Quién conquista una mujer

con voluntad y decoro?

El que mata bien un toro,

tiene todo su querer.

Pero ya no soy torero…

ni tampoco conquistarte puedo.

Que duro el tiempo inclemente

que triste el atardecer,

con este amor aquí enfrente

y sin poderlo retener.

Te juro por Dios chiquilla

que si volviera a nacer,

torero por ti seria

pa’ conquistar tu querer.

Que honda la pena mía…

porque torero no puedo ser.