Editorial

Niños en los toros

Por: Jorge Raúl Nacif – Director

Retomando el tema sobre la asistencia de los niños en los toros, hemos querido presentar algunas ideas en contra del argumento de los antitaurinos que versa sobre la violencia que puede generar el espectáculo en los menores, un tema que no deja de generar una absurda polémica

Todos estaremos de acuerdo que la afición y el amor a la tauromaquia se transmiten, principalmente, de generación en generación.

Son los padres quienes llevan a sus hijos a los cosos taurinos y comienzan a transmitir un gusto que a ellos mismos les fue heredado; sin embargo, los movimientos políticos y los gobiernos demagogos comienzan a prohibir la entrada de los niños y el tema parece expandirse como reguero de pólvora en los diversos países taurinos.

En el terreno científico no está comprobado que asistir a las corridas cause daño a los niños. En este sentido comentar que llevó a cabo un estudio en el año 1999, denominado “Consecuencias psicológicas de las corridas de toros en niños menores”, elaborado por investigadores y científicos de diversas universidades españolas, trabajo encargado por Javier Urra, Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid.

El estudio es profundo y muestra una considerable cantidad de variables, integrado por una serie de informes que, a la postre, son ligados con una conclusiones.

La conclusión del informe, presentada en la parte final por Enrique Echeburúa, dice lo siguiente: “No hay bases suficientes para sustentar científicamente una medida como la prohibición de entrada de los menores de 14 años en las plazas de toros”.

Antes, explica: “Con los datos actualmente disponibles, no se puede considerar como peligrosa la contemplación de espectáculos taurinos por menores de 14 años, cuando se trata de niños psicológicamente sanos y que acuden a estos festejos de forma esporádica, voluntariamente y acompañados de adultos que tienen actitudes positivas ante las corridas de toros”.