Archivo Histórico

El otro Frascuelo

Por: Jorge Nacif Mina – Foto: Archivo

Estuvo en México un “Frascuelo”, siendo este el hermano menor de Salvador Sánchez, y que, para ser reconocido con tan alto seudónimo, se hizo llamar Francisco Frascuelo, “tomó el apodo de su hermano Salvador y logró hacer que el suyo llamara la atención. Francisco Sánchez toreó en la Plaza de Bucareli en varias ocasiones, alternando con Juan Jiménez el Ecijano y con muchos matadores más en suelo mexicano.

Nació en el pequeño pueblo de Churriana, de la provincia de Granada el día 4 de junio de 1844. Cuando por fallecimiento de padre trasladó su domicilio Madrid. Su afición a la lidia de reses bravas, despertada en él desde el momento que presenció un espectáculo taurino, y desde que comenzó a tomar una parte activa en capeas y novilladas por los pueblos adquirió nombre y popularidad como pocos han conseguido en menos tiempo.

Toreó teniendo dieciocho años a las órdenes de Cúchares en no pocas corridas de toros, y entró en la cuadrilla de Cayetano Sanz a ocupar el puesto que dejara vacante Mateo López. En la plaza de Madrid banderilleó por primera vez en una de las corridas de toros celebradas en el año de 1866, y como tal banderillero figuró en varias de las que tuvieron efecto en 1867 y 68.

En el año de 1869 aprovechó unas proposiciones ventajosas que se le hicieron para trabajar en América, como segundo espada del matador catalán Peroy. La mejor apología que puede hacerse de Paco Frascuelo, es su especialidad en los galleos y otras lucidas suertes de capa, que conocía como pocos la profesión, “y que, si no anduviera con precipitaciones en el momento de entrar a matar, otro sería el puesto que ocupara”.

Después de haber tomado la alternativa, en 14 de octubre de 1874, volvió a ejercer de banderillero, actuando en la cuadrilla de su hermano, en la que permaneció un año, volviendo a obtener la suprema investidura el 11 de octubre de 1885.

Siempre gozó de grandes simpatías, no sólo en España, sino en el extranjero, y especialmente en América. Se decía que era “el prototipo de aquellos toreros que nos pintan los antiguos, que lo mismo exponen su vida que gastan alegremente cuánto ganan. Con su concurso puede contarse para todo, hasta para jugar una partida de carambolas, siempre que sus productos no se destinen en contra de España, porque sobre todo y ante todo es español.”1

Al poco tiempo de morir su hermano Salvador, abandonó Francisco la profesión, estableciendo una escuela taurina en Madrid, donde perfeccionaron su arte, entre otros espadas Gaona y Chiquito de Begoña. Falleció Francisco Sánchez Povedano el 16 de diciembre de 1924 en su casa.

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1 El Arte de los Toros, Revista Ilustrada número 5. Director Rodolfo Martin. Madrid 18 de enero de 1897.